SHA aplaude subsidios al alquiler pero critica sus carencias
El sindicato de vivienda de Andorra celebra el nuevo programa de ayudas temporales para familias de bajos ingresos, pero advierte de que sostiene los altos alquileres privados sin atacar la escasez de oferta.
Claves
- SHA da la bienvenida a ayudas temporales al alquiler para familias con ingresos de 1,2-3,5 veces el salario mínimo, limitando el esfuerzo al 30-40% de los ingresos.
- Critica que los subsidios no bajan los alquileres reales y trasladan la carga a fondos públicos.
- Rechaza el requisito de 15 años de residencia, que excluye a trabajadores recientes.
- Pide más vivienda pública, regulación de precios y transparencia en el programa.
El Sindicat d’Habitatge d’Andorra (SHA) ha dado la bienvenida a un nuevo programa gubernamental que ofrece subsidios temporales al alquiler para familias en apuros, pero ha advertido de que no aborda las causas raíz de la crisis de la vivienda.
En un comunicado de prensa, el grupo elogió la iniciativa por proporcionar alivio inmediato a los hogares que afrontan altos costes de alquiler. El programa se dirige a familias con ingresos entre 1,2 y 3,5 veces el salario mínimo, completando sus pagos de alquiler en función de su esfuerzo financiero. Limita ese esfuerzo al 30% al 40% de los ingresos, según los ingresos —para hogares que ganan de tres a 3,5 veces el salario mínimo, el límite alcanza el 40%—. Los solicitantes también deben acreditar 15 años de residencia continua, efectiva y legal en el país.
Sin embargo, el SHA subrayó que los subsidios solo trasladan la carga de las familias a los fondos públicos sin reducir los alquileres reales. Las ayudas se calculan utilizando un tope vinculado al precio de referencia asequible para la vivienda pública, incrementado en un 20%. Cualquier exceso entre este límite y el alquiler real sigue recayendo en los inquilinos, lo que podría convertir los subsidios en un soporte permanente para los altos precios del mercado privado.
El grupo expresó especial preocupación por la regla de los 15 años de residencia, que, según dijo, excluye a muchos trabajadores que contribuyen a la economía de Andorra pero que han llegado recientemente. “La crisis de la vivienda no comprueba cuántos años ha vivido alguien en el país antes de golpear”, señaló el SHA, pidiendo una revisión de quiénes protegen las políticas públicas.
El sindicato instó a una total transparencia una vez que se lance el programa, incluyendo datos sobre los hogares beneficiarios, las cantidades de subsidios, el gasto público y su impacto real en las finanzas familiares. Exigió acciones más amplias: ampliar el parque de vivienda pública asequible, mejorar la estabilidad de los contratos de alquiler y regular los precios para adaptarlos al poder adquisitivo de los residentes.
“Una política de vivienda no puede limitarse a decidir quién paga la factura: también debe actuar sobre la factura en sí”, concluyó el SHA, cuestionando cuánto más dinero público será necesario en el futuro sin reformas estructurales.
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