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Política·

Consell General de Andorra aprueba ley revisada de nacionalidad que relaja reglas de residencia

El Consell General aprueba una ley cualificada que permite períodos de residencia no consecutivos, ajusta requisitos de escolaridad y lengua, y busca estándares de integración razonables en medio de debate partidista.

Claves

  • Consell General aprueba ley con 19 votos de mayoría y Andorra Endavant; PS y Concòrdia en contra.
  • Residencia de 20 años ahora incluye períodos no consecutivos; escolaridad exige 10 años académicos.
  • Relaja barreras por antecedentes penales y fija catalán A1 para menores de 70 años.
  • Ley del registro civil pasa por unanimidad para su digitalización.

El Consell General ha aprobado una ley cualificada revisada sobre nacionalidad, con 19 votos a favor de la mayoría y Andorra Endavant, mientras que el Partit Socialdemòcrata (PS) y Concòrdia emitieron los ocho votos en contra.

La reforma ajusta los requisitos de residencia, permitiendo que los 20 años obligatorios incluyan períodos no consecutivos. La ministra de Justicia e Interior, Ester Molné, explicó que quien alcanza los 20 años de residencia demuestra integración, aunque sea con interrupciones. Los criterios de escolarización ahora exigen prueba de 10 años académicos en lugar de la finalización completa de la educación obligatoria en Andorra. La ley también relaja las restricciones sobre antecedentes penales al reducir la gravedad de las condenas que impiden la elegibilidad y establece un nivel A1 de catalán para menores de 70 años.

Molné describió los cambios como el establecimiento de «requisitos razonables» para abordar desigualdades identificadas por su departamento, manteniendo estándares exigentes. Agradeció el apoyo de Demòcrates y Andorra Endavant, destacando el compromiso compartido con la integración pese a las diferencias, y criticó la oposición de PS y Concòrdia como motivada políticamente.

El líder de Demòcrates, Jordi Jordana, defendió el texto, argumentando que equilibra mérito y derechos en línea con el tamaño, tradiciones y demografía de Andorra. Rechazó seguir ciegamente a organismos internacionales como el Consejo de Europa, insistiendo en que las recomendaciones deben adaptarse a las realidades locales —citando como contrapunto el consejo ignorado del FMI sobre vivienda—. Jordana resaltó la movilidad demográfica acelerada como justificación del umbral de 20 años y elogió el rigor añadido para evitar efectos no deseados.

Andorra Endavant respaldó la ley pese a preferir medidas más estrictas. Marc Monteagudo (citado como Marcos en una versión) dijo que la nacionalidad exige esfuerzo e integridad, no regalos. Su grupo buscó criterios de acceso más duros, mayores exigencias, salvaguardas identitarias y «prioridad nacional», pero votó a favor por coherencia, ya que la versión final mejora el statu quo.

La líder del PS, Susanna Vela, condenó la reforma como un paso atrás que crea mayores divisiones entre quienes tienen y no tienen derechos políticos. Recordó su enmienda rechazada para reducir la residencia a 10 años para quienes acrediten cinco años de residencia efectiva reciente, en línea con el consejo del Consejo de Europa. Vela advirtió contra el auge del nacionalismo y lamentó oportunidades perdidas para la doble nacionalidad mediante acuerdos bilaterales.

El de Concòrdia, Jordi Casadevall, se opuso por endurecer la integración, históricamente central en Andorra, desplazándola hacia el formalismo y los lazos de sangre en lugar de las condiciones reales de los residentes. Apuntó a las enmiendas de Andorra Endavant sobre vínculos parentales.

En contraste, la ley del registro civil se aprobó por unanimidad, avanzando su transformación digital.

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