Volver al inicio
Politica·

Andorra aprueba reglamentos para corregir clasificaciones de empleo público tras fallos judiciales

El Gobierno formaliza el proceso de reclasificación de 2023 en medio de críticas sindicales, aborda defectos procedimentales y actualiza normas administrativas sobre comités

Sintetizado a partir de:
Bon DiaEl PeriòdicDiari d'AndorraAltaveu

Claves

  • Norma de clasificación de puestos aprobada formaliza metodología de 2023 en respuesta a invalidaciones del Tribunal de Batllia por defectos procedimentales
  • Comité técnico revisará tres casos afectados tras publicación en BOPA; otros trabajadores podrán solicitar revisiones
  • Actualizaciones incluyen pool temporal por méritos, evaluaciones de rendimiento bienales simplificadas para todos los funcionarios tras período de prueba
  • Sindicato Sipaag condena la norma como 'parche' que crea administración de dos velocidades y exige reclasificación completa con supervisión del CTOG

El Gobierno andorrano aprobó el miércoles cuatro reglamentos para avanzar en su modelo de administración pública, entre ellos una norma de clasificación de puestos que formaliza la metodología de reclasificación de 2023. Esto responde a fallos del Tribunal de Batllia que invalidaron el proceso en tres casos por falta de reglamentación previa, aunque los tribunales avalaron la puntuación y los resultados obtenidos.

El ministro del Interior, Marc Rossell, responsable de Transformación Digital y Función Pública, describió la norma como la puesta en blanco y negro del procedimiento de 2023. Los trabajadores describieron sus funciones, los supervisores las validaron y las evaluaciones incorporaron elementos legales como competencias y responsabilidades. Esto incluyó intercambios entre personal y dirección, culminando en la aprobación gubernamental de las clasificaciones definitivas el 15 de mayo de 2024. Rossell señaló que Batllia solo criticó la ejecución por defectos procedimentales, no los resultados —«todo lo contrario». Una vez publicada en el BOPA la próxima semana, un comité técnico revisará los tres casos en función de la disponibilidad de los participantes, y la norma también establece condiciones para que otros trabajadores soliciten revisiones. Sobre reclamaciones más amplias, Rossell dijo que no tiene «bola de cristal», pero enfatizó el estricto cumplimiento del mandato judicial, que solo cubre a esos tres trabajadores. La portavoz del Gobierno, Guillem Casal, confirmó que una orden ministerial previa y la guía de PwC moldearon el proceso original.

El paquete también actualiza el comité de organización y gestión, reduciendo plazos de antelación y dando voz y voto a representantes sindicales; crea un pool de sustitución para roles temporales basado en méritos y habilidades, priorizando a calificantes previos; y simplifica las evaluaciones de rendimiento (AvAc) en ciclos bienales. Estas ahora se aplican a todos los funcionarios tras el período de prueba —eliminando la regla de un año de antigüedad—, con un único ciclo que usa objetivos individuales o colectivos, la puntuación más alta en cambios de puesto, inclusión de cuerpos especiales, tramitación digital obligatoria y un bono bienal voluntario a partir de 2026.

Los sindicatos han intensificado su oposición. El sindicato Sipaag informa de que más de 60 trabajadores públicos han firmado una petición para una reclasificación completa por la administración directa, con participación plena del comité técnico (CTOG), criterios pre-reglamentados y transparentes, y graduación consistente para roles similares. Denuncian la norma como un «parche» que crea una «administración de dos velocidades» que premia a los litigantes, erosiona la seguridad jurídica, la igualdad y la confianza al insinuar que la justicia requiere acción judicial, y arriesga la saturación de los tribunales. Sipaag destaca defectos como la delegación en PwC y eludir al CTOG, que afectan a todos los puestos, y expresa «indignación absoluta» por el alcance limitado, que rompe la confianza con el Gobierno. El sindicato advierte de inscripciones continuas en la petición, posibles impugnaciones judiciales al texto del BOPA si se ignora su input, exigencias de publicación de cuadrículas de puntuación y supervisión del CTOG para equidad. Insisten en que el proceso estuvo «viciado desde el origen» y urgen a los trabajadores a presentar revisiones para evitar la prescripción.

Comparte el articulo en