Volver al inicio
Salud·

La incidencia de cáncer infantil en Andorra se mantiene estable en 1,5 casos al año

Un experto en pediatría destaca la mejor detección detrás de las tendencias globales, tasas de supervivencia superiores al 80 % y pide intervenciones en el estilo de vida de los padres más un registro nacional de tumores para apoyar a las familias.

Sintetizado a partir de:
El Periòdic

Claves

  • 1,5 casos anuales estables (0-14 años); leucemias/linfomas y tumores del SNC >70 % de casos
  • Supervivencia >80 % a 5 años; pacientes tratados en hospitales de Cataluña
  • Factores parentales (alcohol, toxinas, edad) aumentan riesgos genéticos preconceptuales hasta infancia temprana
  • Llamadas a registro de tumores, organismo de apoyo financiado y campañas de prevención

**La incidencia de cáncer infantil en Andorra se mantiene estable en 1,5 casos al año entre niños de 0 a 14 años**

El doctor Josep Estrada, jefe de pediatría del Servicio Andorrano de Atención Sanitaria (SAAS), confirmó en el Día Internacional del Cáncer Infantil que las tasas de cáncer infantil en el Principado se han mantenido constantes a lo largo del tiempo, en niveles similares a los de los países vecinos.

En declaraciones a *El Periòdic*, Estrada explicó que los aparentes aumentos globales en países industrializados reflejan principalmente métodos de detección mejorados. Destacó los pronósticos positivos, con tasas de supervivencia superiores al 80 % a los cinco años tras el diagnóstico.

Andorra registra entre 140 y 155 casos por millón de niños en este grupo de edad, lo que se traduce en unos 1,5 casos al año, o tres cada dos años. Las leucemias y linfomas, relacionados con células de la sangre y el sistema inmunitario, son los más frecuentes, junto con los tumores del sistema nervioso central como la principal malignidad sólida. Estos tipos representan más del 70 % de los casos entre niños y jóvenes.

Estrada llamó la atención sobre influencias subestimadas del comportamiento parental, como la exposición al alcohol, el tabaco, toxinas ambientales, productos químicos, la inactividad, la alimentación poco saludable y el estrés. Estos pueden dañar el material genético, aumentando los riesgos para los niños, especialmente desde seis meses antes de la concepción hasta el embarazo y los primeros años. También señaló la edad parental creciente en la concepción como un factor.

Los pacientes suelen viajar a centros especializados en Cataluña, como el Hospital Sant Joan de Déu (mediante un acuerdo de 2014), el Hospital Vall d'Hebron y el Hospital de la Santa Creu i Sant Pau. Estrada describió la carga de las ausencias prolongadas, incluyendo el distress emocional para niños y familias, además de obstáculos logísticos, financieros, educativos y organizativos.

Instó a revisar continuamente los procesos de atención para dirigir los recursos de forma efectiva, partiendo de la cobertura de la CASS para diagnósticos y tratamientos en el extranjero. Estrada propuso un registro oficial unificado de tumores infantiles y una entidad financiada públicamente para atender las necesidades médicas y psicosociales de las familias, al tiempo que se refuerza el apoyo social, laboral y escolar.

Un editorial de *El Periòdic* hizo eco de estos puntos, elogiando las cifras estables y la alta supervivencia, pero advirtiendo contra la complacencia. Consideró la prevención mediante estilos de vida parentales como prioridad de política pública, respaldada por campañas basadas en evidencia, y describió un registro dedicado y un organismo coordinador como un imperativo moral en medio de la dependencia de centros catalanes.

Estrada delineó desafíos más amplios, como mejores diagnósticos y acceso a tratamientos en países en desarrollo (donde la supervivencia cae por debajo del 20 %), investigación genética para terapias personalizadas y una mejor atención a largo plazo para supervivientes que enfrentan posibles efectos tardíos.

Comparte el articulo en