La Unidad de Cuidados Paliativos de SAAS en Andorra mejora la calidad de vida al final
Equipo multidisciplinar del hospital de Andorra apoya a pacientes con enfermedades incurables y a sus familias, centrado en la dignidad, el alivio del dolor y.
Claves
- Equipo principal: médico, enfermera, psicólogo, trabajador social; 85 % cáncer, ~130 al año.
- Busca aliviar sufrimiento, mejorar calidad de vida; 10-20 % mueren en casa con apoyo.
- Cada paciente ve a los cuatro profesionales; excluye muy ancianos atendidos en otros servicios.
- Enfatiza información abierta, directivas anticipadas (400 registradas), lucha por condiciones óptimas de muerte.
La unidad de cuidados paliativos del hospital SAAS de Andorra ofrece un apoyo integral a pacientes con enfermedades incurables, centrado en mejorar la calidad de vida mediante un enfoque multidisciplinar que aborda las necesidades físicas, emocionales, sociales y espirituales.
El Dr. Marc Pascual, coordinador de la unidad, explicó que el objetivo del equipo es ayudar a los pacientes a vivir el tiempo que les queda de la forma más plena posible. «Les acompañamos», dijo, enfatizando que los cuidados paliativos buscan aliviar el sufrimiento en lugar de curar la enfermedad subyacente, que suele ser tratada por especialistas como oncólogos. La enfermera Zoe Lamprill secundó esto, destacando la importancia de apoyar no solo al paciente, sino también a sus familias en periodos difíciles.
El equipo principal incluye un médico, una enfermera, un psicólogo y un trabajador social, con expertos adicionales como fisioterapeutas o nutricionistas incorporados según sea necesario. Cada paciente recibe atención de los cuatro profesionales principales, adaptada a sus circunstancias individuales. Aunque la mayoría de los casos involucran condiciones crónicas o avanzadas, la unidad no trata a pacientes muy ancianos con enfermedades incurables, que son atendidos en otros departamentos del hospital.
Anualmente, la unidad atiende a unos 130 pacientes, el 85 % con cáncer y el resto con enfermedades degenerativas o neurodegenerativas, incluidos adultos más jóvenes en sus 50 y 60 años. Los pacientes abarcan todas las edades y cada pocos días el equipo vive el fallecimiento de un paciente. Entre el 10 % y el 20 % prefieren morir en casa cuando es posible, con visitas domiciliarias y apoyo telefónico del personal.
Pascual y Lamprill subrayaron el valor de la información abierta y la toma de decisiones compartida, un cambio respecto a modelos paternalistas del pasado. Notaron que persiste un «pacto de silencio» en torno a la muerte, pese al progreso, con algunos pacientes o familias que evitan conocer todos los detalles del diagnóstico. Alrededor de 400 documentos de directivas anticipadas están registrados en el Ministerio de Salud, lo que ayuda a tomar decisiones dignas al final de la vida.
La pareja habló con franqueza sobre la muerte como un proceso natural, reconociendo su factor de miedo. Lamprill destacó los aspectos psicológicos y espirituales junto al dolor físico, mientras Pascual se centró en garantizar las mejores condiciones posibles: «Sabemos que la enfermedad conducirá a la muerte, pero luchamos para que ocurra de la forma óptima». Su trabajo empodera a los pacientes para guiar decisiones sobre tratamientos, equipamiento o prolongación de la vida, fomentando la dignidad incluso en medio de una pérdida profunda.
Fuentes originales
Este articulo se agrego a partir de las siguientes fuentes en catalan: