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Salud·

El uso de medicación para la ansiedad y el sueño aumenta desde 2011, concentrado en mujeres y clase trabajadora

La Encuesta Nacional de Salud (2011-2024) muestra un alza de la ansiedad crónica, sobre todo entre mujeres.

Sintetizado a partir de:
Altaveu

Claves

  • La prevalencia de ansiedad crónica aumentó entre 2011 y 2024, con un mayor alza entre mujeres.
  • El 45,3 % de los encuestados que usan medicación para ansiedad/sueño son trabajadores manuales (cualificados o no).
  • Farmacéuticos reportan más dispensación de ansiolíticos (p. ej., lorazepam, prazolam), sedantes (Noctamid) y prescripciones de antidepresivos.
  • Algunos pacientes recurren a remedios naturales (magnesio, valeriana, melatonina); mayor uso de medicación entre 45-65 años (~37 %).

Los médicos de familia ya han informado de un notable aumento de consultas por síntomas de ansiedad en los últimos años, y los farmacéuticos ahora confirman un incremento en la dispensación de fármacos para frenar los ataques de ansiedad y favorecer el sueño. La última Encuesta Nacional de Salud muestra que, en casi quince años (2011-2024), la prevalencia de trastornos de ansiedad crónicos ha aumentado de forma notable tanto en hombres como en mujeres, con un mayor incremento entre las mujeres.

La encuesta también indica que el uso de medicación para estos síntomas está concentrado en la clase trabajadora: el 45,3 % de los encuestados que consumen estos fármacos son trabajadores manuales, cualificados o no cualificados. Los farmacéuticos entrevistados dicen que la demanda subió tras la pandemia y ha seguido creciendo desde entonces, citando presiones laborales, problemas de vivienda y debilitamiento del apoyo social como posibles causas.

Esther Márquez, farmacéutica de Farmàcia Artemisa, dice que los ansiolíticos (por ejemplo, lorazepam o prazolam) y los sedantes para dormir (Noctamid) son los más dispensados. «Desde la pandemia la demanda empezó a subir, y en los últimos años he notado que sube aún más», afirma, señalando que muchas solicitudes son por ataques de pánico o dificultades para conciliar el sueño. Márquez añade que las prescripciones de antidepresivos también han aumentado, aunque menos bruscamente: «La gente se siente desmotivada, apática, y los antidepresivos ayudan a mejorar el estado de ánimo».

Las mujeres son las mayores consumidoras de estos medicamentos, un patrón que se refleja en muchas clases de fármacos en la encuesta gubernamental. Los farmacéuticos lo atribuyen en parte a las presiones sociales y al rol de las mujeres en compaginar trabajo, gestión del hogar y cuidado de los hijos. También señalan que los hombres suelen ser más reacios a buscar ayuda médica por ansiedad, tratándola como un tabú.

Algunos farmacéuticos informan de un giro hacia remedios naturales entre los clientes. Neus Lona, que trabaja en Carrer del Fener, dice que la demanda reciente se centra a menudo en productos naturales como el magnesio, la valeriana y la melatonina. Aun así, confirma la tendencia general al alza en personas que reportan mayor ansiedad y problemas de sueño.

Datos de fuentes de salud pública muestran que, por grupos de edad, las personas de 45-65 años son las mayores usuarias de tranquilizantes y sedantes para dormir, con cerca del 37 % de hombres y mujeres en ese tramo consumiéndolos. Las farmacias dicen que los pacientes piden cada vez más alivio inmediato, pero el personal les dirige a consultar a un médico cuando procede.

El personal de farmacia también vincula algunos casos a presiones económicas: un empleado de Farmàcia Tristaina en Riberaygua recordó a clientes habituales que abandonaron la zona tras subidas de alquiler; esos clientes antes recurrían al apoyo de la farmacia para gestionar la ansiedad. El mensaje recurrente de los farmacéuticos es que el apoyo social y la orientación médica siguen siendo importantes junto a las opciones farmacológicas.

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Fuentes originales

Este articulo se agrego a partir de las siguientes fuentes en catalan: