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Salud·

El nuevo jefe de Salud Mental de Andorra elogia al equipo ante la alta demanda

Joan Soler destaca los tiempos de espera mejorados por debajo de un mes, las faltas de personal y la nueva coordinación con prisiones para abordar autolesiones, adicciones y el aumento de diagnósticos de autismo en jóvenes.

Sintetizado a partir de:
Altaveu

Claves

  • Citas mensuales alcanzan 3.500 en instalaciones de Ròdol con esperas rara vez superiores a un mes.
  • Falta de psiquiatras; cada uno atiende 500-600 pacientes; en discusión contrataciones.
  • Reuniones semanales en prisiones reúnen personal sanitario y penitenciario para prevenir problemas.
  • Problemas clave: autolesiones/autismo juvenil, depresión/ansiedad adulta, dependencia al alcohol.

Joan Soler dirige el Servicio de Salud Mental y Adicciones (SAAS) de Andorra desde hace ocho meses, tras la salida de Carlos Mur y un período interino bajo Rosari Pérez. En sus primeros comentarios detallados sobre el cargo, Soler ha elogiado a su equipo de unas 50 personas —sin contar enfermería— por su motivación y cohesión, atribuyendo la mejora en la gestión de agendas al aumento de citas mensuales hasta 3.500 en las nuevas instalaciones de Ròdol.

La demanda sigue siendo alta en las unidades de adultos, infantil-juvenil y adicciones, con presiones similares en atención hospitalaria y ambulatoria. Las ausencias diarias promedian 25, sobre todo en psiquiatras y psicólogos, lo que deja pacientes en listas de espera. Una llamada de prueba durante la entrevista consiguió una cita con psicólogo para adultos en cuatro días; las de infantil-juvenil y adicciones tardan algo más, pero las esperas rara vez superan un mes, mucho menos que en algunas especialidades.

Soler atribuye los avances a un mejor análisis de datos, apoyado por el personal de TI del SAAS, y a un seguimiento más cercano de los coordinadores. Ha señalado carencias, con psiquiatras atendiendo a 500-600 pacientes cada uno a baja frecuencia, lo que ha motivado discusiones con la dirección para incorporar más en áreas de adultos e infantil-juvenil. El traslado a Ròdol ha unificado equipos, con espacios infantiles separados decorados con aportaciones de pacientes, en línea con los estándares de derechos de calidad de la OMS que fomentan la participación de usuarios.

En prisiones, Soler ha impulsado reuniones semanales de una hora desde hace seis meses, que reúnen a psiquiatras, psicólogos, enfermeros del SAAS, personal penitenciario y trabajadores sociales para abordar casos de forma proactiva. Antes limitadas a visitas, esta coordinación busca resolver quejas y prevenir problemas, con conversaciones en curso sobre formación especializada en salud mental para los guardias.

Los problemas más frecuentes incluyen autolesiones, conductas relacionadas con pantallas y un aumento de diagnósticos de autismo en jóvenes; la dependencia del alcohol lidera en adicciones; la depresión y la ansiedad dominan en adultos. Episodios de atracones etílicos, como los recientes urgencias de carnaval, rara vez llegan a las clínicas, a diferencia de los problemas de conducta persistentes.

Soler vincula las tensiones en salud mental a las finanzas familiares en medio del alza del coste de vida, aunque no es exclusivo de Andorra. Ha insistido en contratar profesionales altamente cualificados y romper el estigma mediante la socialización entre personas con y sin trastornos. La sensibilidad del ministerio de Sanidad con el tema, ha añadido, beneficia a la sociedad.

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Fuentes originales

Este articulo se agrego a partir de las siguientes fuentes en catalan: