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Salud·

La oposición andorrana cuestiona la alineación de la Unidad de Conductas Adictivas con el Plan de Salud Mental

El líder socialdemócrata Pere Baró Rocamonde ha registrado una pregunta oral al Gobierno andorrano, destacando inconsistencias en la UCA.

Sintetizado a partir de:
Diari d'AndorraEl PeriòdicAltaveu

Claves

  • Pregunta oral registrada sobre operaciones de la UCA y alineación con PISMA, a responder el 15 de enero.
  • Crítica a inconsistencias: la ministra de Salud ve recaídas como terapéuticas, la directora de salud mental impide compartir espacios a recaídos.
  • Socialdemócratas citan financiación insuficiente, herramientas inadecuadas y falta de coherencia en respuestas gubernamentales.
  • Exigen transparencia, rendición de cuentas y un plan nacional integral contra las adicciones.

Pere Baró Rocamonde, conseller general y vicepresidente del grupo parlamentario socialdemócrata, ha registrado una pregunta oral al Gobierno andorrano sobre el funcionamiento de la Unidad de Conductas Adictivas (UCA) y su alineación con el Plan Integral de Salud Mental (PISMA).

La pregunta, que será respondida oralmente en el pleno del Consell General el jueves 15 de enero, presiona al Ejecutivo sobre posibles contradicciones entre las prácticas actuales de salud mental y el contenido, objetivos y cronograma de implementación del plan. Surge del análisis del grupo de respuestas gubernamentales previas a preguntas escritas sobre la UCA, junto con preocupaciones expresadas por asociaciones de ciudadanos sobre el despliegue efectivo del plan.

Baró agudizó su crítica en una reciente declaración, destacando inconsistencias en la gestión gubernamental de las recaídas en adicciones. Señaló una desconexión entre la ministra de Salud, que ve las recaídas como parte del proceso terapéutico, y la directora de salud mental, que ha afirmado que quienes recaen no pueden compartir espacios con otros usuarios. «Esto no sigue la misma línea y es preocupante», dijo Baró.

Los socialdemócratas, que han planteado el tema repetidamente en formatos escritos y orales, describieron las respuestas a consultas anteriores como generadoras de «muchas dudas» sobre el servicio. Baró, también presidente del PS, acusó al Gobierno de falta de coherencia, financiación insuficiente e instrumentos inadecuados, dejando el PISMA «sin funcionar plenamente». Pidió un plan nacional antidependencias más amplio y ambicioso, argumentando que la salud mental no es una verdadera prioridad para el Ejecutivo. «Una cosa es lo que dicen y otra lo que hacen», advirtió.

El grupo de la oposición insiste en que las políticas públicas de salud mental deben adherirse estrictamente al PISMA, aprobado como hoja de ruta estratégica del país. A través de la respuesta en el pleno, buscan mayor transparencia, rendición de cuentas y una planificación mejorada en un área vital para el bienestar público ante el aumento de desafíos sociales.

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