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Salud·

Projecte Vida: Andorra carece de protocolo de recaídas y restringe el acceso a la atención de adicciones

Un análisis técnico detecta la ausencia de un procedimiento formal de gestión de recaídas y prácticas operativas que interrumpen el tratamiento, lo que socava la continuidad asistencial.

Sintetizado a partir de:
ARADiari d'AndorraAltaveuEl PeriòdicBon Dia

Claves

  • Ausencia de protocolo formal y escrito de gestión de recaídas; las decisiones post-recaída quedan al albur de la práctica local.
  • El Hospital de Día aplica supuestamente expulsiones de siete días tras recaída, con riesgo de discontinuidad del tratamiento.
  • La base de datos trata los retornos tras seis meses como «primeras visitas», ocultando abandonos y resultados.
  • Horarios del servicio (lunes-viernes 08:30-16:30), falta de protocolos por género y plazas limitadas de ONG en el plan nacional reducen la accesibilidad.

La asociación Projecte Vida ha publicado esta semana un análisis técnico que critica el circuito público de atención a las adicciones de Andorra por la falta de un protocolo documentado para gestionar recaídas y por prácticas operativas que el grupo califica de «expulsiones sistemáticas» del Hospital de Día durante siete días tras una recaída. El informe se basa en las respuestas escritas del Ministerio de Salud a preguntas parlamentarias y en datos de la Encuesta Nacional de Salud de 2024 (ENSA).

Projecte Vida destaca la respuesta escrita del ministerio del 12 de noviembre de 2025, firmada por la ministra de Salud Helena Mas, que afirma que las recaídas «forman parte de los patrones habituales de evolución y del proceso de rehabilitación». La asociación argumenta que este reconocimiento no se ha traducido en un procedimiento operativo. Sin un protocolo escrito, advierte, las decisiones sobre el tratamiento tras una recaída quedan al albur de la práctica local y corren el riesgo de arbitrariedad en un momento en que los pacientes pueden ser más vulnerables clínicamente.

El informe cita guías internacionales de la UNODC y la OMS que indican que las recaídas no deben desencadenar medidas punitivas, sino ajustes terapéuticos, refuerzo del apoyo y continuidad del seguimiento clínico. Projecte Vida subraya que los trastornos adictivos son crónicos y con recaídas —las tasas comúnmente citadas oscilan entre el 40% y el 60%— y argumenta que los servicios deben priorizar la continuidad asistencial en lugar de la interrupción.

El análisis también pone de manifiesto deficiencias en el sistema de registro del servicio. Projecte Vida afirma que la base de datos actual registra como «primeras visitas» cualquier contacto que se produzca tras seis meses sin seguimiento activo, sin distinguir entre casos nuevos y reingresos. La asociación sostiene que esta práctica oculta las abandonos, los motivos de retorno, la duración real de los procesos asistenciales y los resultados del tratamiento, lo que socava una evaluación realista del itinerario asistencial.

Projecte Vida critica los horarios limitados del servicio público de adicciones —de lunes a viernes, de 08:30 a 16:30—, y señala que no hay cobertura vespertina, nocturna ni de fin de semana. Afirma que este horario excluye a personas con jornadas laborales rígidas o precarias, como limpiadores, trabajadores de la construcción y personal de hostelería y comercio minorista, reduciendo la accesibilidad para grupos ya de mayor riesgo. Citando la ENSA 2024, el informe destaca mayores niveles de malestar emocional (39,8%) y mala salud autopercibida (33,1%) entre las mujeres que trabajan en esos sectores, junto con mayores dificultades para acceder a especialistas y renuncias más frecuentes a visitas por motivos de horario o económicos.

La asociación también expresa preocupación por la ausencia de protocolos específicos por género en el circuito público de adicciones. Advierte de que las mujeres en situaciones socioeconómicas vulnerables están tanto en mayor riesgo como con menor capacidad para cumplir con un sistema rígido, lo que las afecta de forma desproporcionada por las expulsiones tras recaídas.

Projecte Vida muestra inquietud por el nuevo Plan Nacional de Conductas Adictivas (PNCD), anunciado en julio de 2025 pero aún no desplegado. El grupo afirma que el modelo de participación previsto —asignando solo dos plazas entre unas veinte organizaciones— hace improbable una implicación significativa. También señala confusión terminológica entre dependencias de sustancias y adicciones conductuales, y destaca que estas últimas no se han integrado formalmente en el plan.

En conclusión, Projecte Vida reclama un protocolo formal y escrito de gestión de recaídas; revisiones del sistema de registro para distinguir reingresos de pacientes primerizos y captar abandonos, motivos de retorno, duración asistencial y resultados; horarios ampliados para mejorar el acceso; protocolos sensibles al género; y mecanismos de participación más claros e inclusivos en el plan nacional. La asociación enmarca estas medidas como necesarias para alinear la práctica con los estándares internacionales y evitar respuestas arbitrarias en la atención.

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