Projecte Vida exige protocolos claros de recaída para los servicios de adicciones UCA de Andorra
El grupo critica la falta de criterios definidos, recogida de datos y alineación con guías, y urge terapia intensiva en lugar de medicación durante periodos vulnerables de recaída. Profesionales piden gestión matizada caso por caso para equilibrar empatía y recursos.
Claves
- Projecte Vida exige protocolos clínicos para vulnerabilidad a recaídas, rechazando cambio a cuidado principalmente farmacológico.
- Debate parlamentario: Diputado cuestiona sobrecarga de UCA; ministra defiende ajustes personalizados y acusa al grupo de desestabilizar.
- Señala lagunas en datos, alineación internacional y acceso por horarios limitados para adultos trabajadores.
- Expertos abogan por manejo de recaídas caso por caso con enfoque terapéutico, no castigo ni exclusión.
**Projecte Vida reclama protocolos claros sobre la gestión de recaídas en adicciones en medio del debate sobre los servicios de la UCA**
El grupo andorrano de apoyo a las adicciones Projecte Vida ha exigido protocolos clínicos explícitos para manejar las recaídas de los pacientes en la Unitat de Conductes Addictives (UCA), integrada en el Servei d'Atenció a les Addiccions i la Salut Mental (SAAS). La organización argumenta que las recaídas —comunes en el tratamiento de adicciones— representan momentos de máxima vulnerabilidad que requieren un apoyo terapéutico intensificado, en lugar de una reducción de la asistencia o un cambio hacia un cuidado principalmente farmacológico.
Esta iniciativa sigue a un tenso intercambio parlamentario el pasado jueves en el Consell General. El diputado socialdemócrata Pere Baró cuestionó a la ministra de Salud, Helena Mas, sobre el aumento de pacientes por profesional en la UCA, sugiriendo un declive en la calidad de los servicios de salud mental. Mas defendió el enfoque, afirmando que los ajustes en el tratamiento buscan adaptar el apoyo a las necesidades individuales, no abandonar a los pacientes. Sin nombrar a Projecte Vida, acusó al grupo de pretender socavar la reputación de la UCA.
En una detallada respuesta técnica, Projecte Vida —dirigida por Eva Tenorio— rechazó las acusaciones de desacreditar al personal o a los servicios. Subrayó la ausencia de criterios definidos para la gestión de recaídas, la recogida sistemática de datos y la alineación con guías internacionales o el propio Pla Integral de Salut Mental i Addiccions (PISMA) de Andorra. «La transparencia, la evidencia científica y la continuidad asistencial son esenciales para abordar la vulnerabilidad clínica y mantener la confianza en la salud pública», afirmó el grupo.
Projecte Vida destacó preguntas parlamentarias sin respuesta, como las pruebas que justifican la transición de terapia intensiva a dispensación diaria de medicación más visitas semanales de psicología y psiquiatría. Apuntó que la medicación sola constituye una intervención limitada, insuficiente para los riesgos de recaída, donde la evidencia exige reforzar la terapia. La organización indicó que ha planteado estos problemas de forma colaborativa durante casi cuatro años a través de canales institucionales antes de hacerlos públicos.
También criticó los horarios de funcionamiento de la UCA, principalmente de 8:30 a 16:00 o 16:30, que crean barreras de acceso para adultos trabajadores, mujeres precarias y estudiantes, a pesar de extensiones vespertinas limitadas.
Profesionales han secundado las llamadas a la matización. El psiquiatra Josep Maria Fàbregas, director de la clínica CITA en España, instó a un análisis caso por caso para distinguir recaídas derivadas de incapacidad, falta de conocimiento o falta de voluntad, enfatizando la responsabilidad del paciente sin expulsión del sistema. La psicóloga Claudia Luján, del Institut de la Ment, describió la adicción como algo que abruma al individuo, viendo las recaídas como oportunidades de tratamiento en lugar de fracasos, siempre que impulsen una reflexión terapéutica.
El Col·legi de Psicòlegs de les Valls del Nord enfatizó que medidas como la exclusión temporal del hospital de día deben servir a objetivos clínicos o protectores, basados en evaluaciones de funcionamiento y pronóstico —no como castigo—, dada la limitación de recursos públicos. Las recaídas, aunque esperadas, exigen estrategias de cambio no lineales.
Mas aclaró que las pausas en el hospital de día de la UCA no suponen el fin del tratamiento global, sino una reconfiguración. El debate pone de manifiesto las tensiones entre la continuidad impulsada por la empatía y las restricciones de recursos en los servicios públicos de adicciones de Andorra.
Fuentes originales
Este articulo se agrego a partir de las siguientes fuentes en catalan: