Psicóloga andorrana aborda riesgos de la sexualidad juvenil con talleres
Mónica Martínez adapta sesiones para edades de 8 a 18 años a través de la ADJRA para promover relaciones respetuosas, contrarrestar la exposición a la pornografía desde los ocho años y tratar el sexting, el grooming y los abusos no denunciados entre pares.
Claves
- Los niños se encuentran con pornografía alrededor de los 8 años, normalizando la violencia y el no consentimiento.
- Los talleres abordan sexting, grooming, autoobjetivación y abusos entre pares.
- Los padres descuidan la educación sobre consentimiento, dejando las pantallas para llenar vacíos.
- Alta demanda de jóvenes y profesionales por espacios seguros de diálogo.
Mónica Martínez, psicóloga de 50 años originaria de Lleida y residente en Andorra desde sus primeros 20 años, imparte talleres sobre sexualidad afectiva a través de la Red Andorrana de Juventud (ADJRA). Especializada en psicología infantil y adolescente y en prevención de la violencia, adapta las sesiones a diferentes grupos de edad —desde niños de ocho años hasta adolescentes— para promover relaciones respetuosas, igualitarias y empáticas.
Los talleres abordan la salud emocional en la sexualidad mientras tratan riesgos como el sexting, el grooming y la autoobjetivación. La demanda proviene de las familias ante las crecientes preocupaciones por la adicción a las pantallas y el fácil acceso a la pornografía a edades tempranas. Martínez señala que muchos niños se encuentran con pornografía alrededor de los ocho años, cuando empiezan a formarse ideas sobre las relaciones sexuales. Ese contenido a menudo normaliza la violencia, la degradación y los actos no consentidos, lo que subraya la necesidad de fomentar el pensamiento crítico en los adolescentes.
Una preocupación particular es el aumento de abusos sexuales entre pares, incluidos comportamientos sexualizados, tocamientos no deseados y actos sin permiso. Estos casos suelen quedar sin denunciar y ocultos, pese a las negativas de que ocurran en Andorra. Martínez enfatiza que el tema sigue siendo tabú.
En sus sesiones, los participantes jóvenes expresan un fuerte deseo de hablar de estos temas, citando lagunas en la información, la educación digital y espacios seguros para el diálogo, áreas que se descuidan en casa. Los profesionales también necesitan formación; por ejemplo, recientemente impartió un curso para monitores juveniles en el Punt Jove de Encamp, que a menudo se enfrentan a situaciones para las que no están preparados.
Martínez atribuye la reticencia parental a una herencia cultural: los adultos se centran en los preservativos y la prevención del embarazo, pero pasan por alto el consentimiento o el placer mutuo, repitiendo lo que aprendieron —o no— de sus propios padres. «Es un terreno que pocos se atreven a explorar», dice, advirtiendo de que dejar las pantallas para llenar el vacío conversacional creará graves problemas en el futuro. Su experiencia le ha expuesto a casos graves, lo que refuerza la urgencia de una educación proactiva.
Fuentes originales
Este articulo se agrego a partir de las siguientes fuentes en catalan: