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Salud·

Residencia de ancianos adapta la Navidad para residentes con alta dependencia

En la residencia El Cedre, el personal ajusta las celebraciones navideñas a las rutinas y necesidades cognitivas de los residentes, combinando tradiciones con cuidados centrados en la persona.

Sintetizado a partir de:
El Periòdic

Claves

  • Tradiciones culturales como talleres y música en vivo mejoran el bienestar sin alterar rutinas.
  • Escuelas y coros locales actúan voluntariamente, aportando variedad emocional.
  • Personal se disfraza en festivales para fortalecer lazos; residentes crean decoraciones reutilizables.
  • Visitas familiares personalizadas; comidas especiales y tradiciones adaptadas para quienes se quedan.

En la residencia sociosanitària El Cedre de Santa Coloma, las celebraciones navideñas se adaptan a la realidad diaria de los residentes ancianos, muchos de ellos con alta dependencia o deterioro cognitivo. El personal prioriza actividades significativas que mejoran el bienestar sin alterar las rutinas, en línea con el modelo de cuidados del centro durante todo el año.

Sofía Cousillas, jefa de cuidados, destacó el papel de las tradiciones culturales y sociales en la promoción del envejecimiento activo. «Este aspecto cultural encaja perfectamente con nuestro modelo de trabajo», dijo, añadiendo que fortalecer las dimensiones sociales favorece la implicación general de los residentes.

Diciembre trae un calendario repleto de eventos adaptados, como talleres de manualidades, música en vivo y propuestas específicas por unidad. Escuelas locales y coros, como uno de Sant Julià de Lòria, visitan de forma voluntaria para actuar, aportando emoción y variedad a la vida cotidiana. La animadora sociocultural Meritxell resaltó el valor de estas ofertas gratuitas, que crean pausas estimulantes en la rutina.

El personal participa con entusiasmo, organizando un festival muy esperado en el que se disfrazan y actúan. «Nos ponemos disfraces, bailamos y lo damos todo», dijo Meritxell, subrayando cómo estos esfuerzos crean lazos cercanos con los residentes.

Las unidades de convivencia funcionan como pequeños hogares, donde los residentes deciden sobre las decoraciones mediante talleres prácticos y terapia ocupacional. El educador social Carles explicó: «Es su casa, así que ellos eligen dónde va todo, dando un significado real al proceso». Un proyecto destacado es el árbol de Navidad de la entrada, elaborado en un taller iniciado antes del verano. La técnica de actividades Noni recordó el disfrute durante su creación, con los residentes eligiendo las colocaciones. Diseñado para reutilizarse el próximo año, el árbol conserva toques personales: «Les encanta porque lo han hecho ellos mismos».

Las visitas familiares durante las fiestas se gestionan con cuidado. Aunque algunos residentes pasan tiempo en casa, muchos se quedan por fragilidad o riesgos de desorientación. Carles señaló que los retornos pueden ser complicados para quienes tienen problemas cognitivos avanzados, por lo que las decisiones se personalizan según las necesidades y deseos individuales.

Para los que permanecen, las unidades organizan comidas especiales y adaptan tradiciones como las campanadas de medianoche —por ejemplo, reventando globos llenos de confeti a una hora más adecuada—. Las actividades son opcionales, respetando las elecciones de los residentes en su propio espacio.

Este enfoque subraya una visión respetuosa del envejecimiento, fusionando el espíritu festivo con unos cuidados consistentes y centrados en la persona.

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