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Salud·

Sònia Bigordà regresa como presidenta del Colegio de Psicólogos de Andorra

Sònia Bigordà retoma la dirección del COPSIA, priorizando la lucha contra el intrusismo, la accesibilidad a la salud mental vía CASS y el abordaje del aumento de consultas

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Altaveu

Claves

  • Bigordà advierte de que el intrusismo psicológico supone riesgos para la salud pública por contenidos no verificados en redes sociales.
  • El aumento de consultas por ansiedad, estrés y problemas de autoestima en jóvenes refleja menor estigma.
  • Los contratos con la CASS garantizan acceso rápido sin listas de espera; pide más cobertura.
  • Aboga por el reconocimiento estructural de la salud mental ante presiones económicas y prevención del suicidio.

Sònia Bigordà, psicóloga de 47 años de La Massana, ha regresado como presidenta del Colegio Oficial de Psicólogos de Andorra (COPSIA), retomando un cargo que ocupó en dos mandatos anteriores.

En sus primeras declaraciones desde que asumió el cargo, Bigordà enfatizó la continuidad con el trabajo de la junta anterior, centrándose en defender la profesión, mantener los estándares éticos y combatir el intrusismo, que describió como la mayor amenaza del sector, no por razones económicas, sino por los riesgos para la salud pública. «Personas sin la formación adecuada utilizan terminología psicológica sin base científica», advirtió, destacando los peligros del contenido no verificado, especialmente en redes sociales.

Bigordà señaló cambios significativos en la conciencia sobre la salud mental desde su último mandato: mayor demanda pública, menor estigma y más apertura a discutir el malestar emocional, aunque no siempre patología grave. «Hay un sufrimiento emocional sostenido que requiere una respuesta profesional», dijo, señalando el aumento de consultas por ansiedad, estrés, problemas relacionales y dificultades adaptativas, especialmente entre niños y adolescentes que enfrentan retos escolares y de autoestima.

Aunque Andorra cuenta con psicólogos cualificados en especialidades clave —clínica, infantil y juvenil, deportiva, organizacional y forense—, las áreas de alta especialización siguen siendo limitadas, particularmente en servicios públicos o subvencionados. La demanda ha superado los recursos, pero los profesionales contratados por la CASS ofrecen acceso rápido, a menudo en tres o cuatro días, sin listas de espera actuales para citas.

Bigordà acogió con satisfacción la inclusión de servicios psicológicos por parte de la CASS como un gran avance en accesibilidad, que reduce significativamente las barreras financieras que antes disuadían a los pacientes. Abogó por ampliar el número de psicólogos contratados y la cobertura de sesiones, al tiempo que enfatizó la sostenibilidad y la calidad. El colegio planea presionar al Gobierno y a las autoridades sanitarias para un mayor reconocimiento estructural de la salud mental, mejor acceso público y medidas contra el intrusismo.

Sobre preocupaciones más amplias, vinculó el alto coste de la vida, las presiones por la vivienda y las demandas laborales con un estrés y una incertidumbre elevados. Las cifras de suicidio, aunque destacadas estadísticamente en una población pequeña, exigen esfuerzos responsables de prevención sin alarmismo. Las escuelas han mejorado la detección, pero necesitan una mejor coordinación de intervenciones tempranas, especialmente para los jóvenes.

Bigordà afirmó el papel creciente de la psicoterapia junto a la medicación para el malestar no agudo, y describió al COPSIA como un órgano técnico y dialogante que también debe abogar con firmeza cuando sea necesario. Las cuotas de colegiación se mantendrán sin cambios.

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