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Salud·

Taller de expertos aborda mitos sobre el sueño infantil

La fundadora de Criand desmonta mitos extendidos sobre los ciclos de sueño de los recién nacidos, los beneficios del colecho y rutinas que resuelven el 75% de los problemas sin intervención médica.

Sintetizado a partir de:
Diari d'Andorra

Claves

  • Recién nacidos (0-7 meses) se despiertan normalmente 3-4 veces por noche por alimentación y seguridad, no por patología.
  • El colecho es antropológico, más seguro con lactancia y sin alteraciones como alcohol.
  • Después de 7 meses, los despertares se espacian; usar rutinas calmantes desde las 18:00 para favorecer el sueño.
  • El 75% de problemas se solucionan con hábitos; síntomas persistentes como ronquidos requieren revisión médica.

Cristina Armengol, de 33 años y natural de Ordino, imparte este sábado un taller sobre el sueño infantil a las 10:30 en Roc Blanc. Hace dos años fundó Criand, una empresa que ofrece servicios de apoyo a la maternidad. Subraya que la desinformación sobre el sueño de los bebés sigue siendo generalizada y que el primer paso en las consultas es gestionar las expectativas de los padres.

Las familias suelen prepararse a fondo para el parto y la lactancia, pero pasan por alto la fisiología del sueño infantil, señala Armengol. Muchos asumen que los recién nacidos deben dormir toda la noche de un tirón, pero entender los ciclos naturales del sueño es clave. El sueño afecta el desarrollo biológico, físico y social, explica.

Para los bebés de cero a siete meses, despertarse tres o cuatro veces por la noche es habitual y rara vez indica patología. Estos despertares tienen un propósito de supervivencia: los bebés necesitan alimentarse con frecuencia y contacto físico para sentirse seguros en su entorno.

Sobre el colecho, Armengol lo describe como una elección personal con raíces antropológicas en todas las sociedades. Funciona mejor con lactancia materna, sin obesidad parental y evitando medicamentos, drogas o alcohol que alteren el juicio.

Después de los siete meses, los despertares deberían espaciarse, influido por la introducción de sólidos. Pueden persistir microdespertares a medida que los niños se vuelven más conscientes de su entorno y responden a estímulos. Los padres deben intervenir mínimamente para evitar despertares completos.

Armengol destaca que el 75% de los problemas de sueño se resuelven con hábitos y rutinas consistentes. La noche refleja el día, por lo que desde las 18:00 las familias deben adoptar prácticas calmantes: luces tenues, sin pantallas y sin actividades físicas para evitar la sobreestimulación. Sin embargo, el progreso lleva tiempo.

Los horarios laborales plantean desafíos: si los padres terminan a las 20:00, el equilibrio entre trabajo y vida es esencial para poblaciones infantiles sanas, afirma.

Si los problemas persisten, vigilar señales de alerta como fatiga constante, hiperactividad o ronquidos, que pueden requerir intervención médica interdisciplinaria, como especialistas en respiración. La mayoría de los casos, sin embargo, son resolubles, tranquiliza Armengol.

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Fuentes originales

Este articulo se agrego a partir de las siguientes fuentes en catalan: