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El incendio de Arinsal revela fallos fatales en las rehabilitaciones de techos eficientes energéticamente

El arquitecto identifica cómo las cámaras de aire ventiladas en los aislamientos alimentaron la rápida propagación del incendio a través de los techos, instando a materiales incombustibles y diseños seccionales para la seguridad.

Sintetizado a partir de:
ARADiari d'Andorra

Claves

  • El incendio de Arinsal se propagó rápidamente por cámaras de aire ventiladas en rehabilitaciones de techos eficientes energéticamente.
  • El XPS se enciende fácilmente, el PIR resiste pero arde, la lana de roca actúa como cortafuegos incombustible.
  • Vientos fuertes avivaron las llamas y brasas, complicando el acceso de los bomberos a fuegos ocultos en techos.
  • El arquitecto urge materiales incombustibles, techos seccionales y diseños de evacuación segura.

El arquitecto Pau Iglesias, de Ariet Studio, ha identificado debilidades clave en los diseños de techos de los edificios afectados por el reciente incendio de Arinsal, basándose en sus observaciones in situ. Las llamas se propagaron principalmente a través de los techos, no por las fachadas ni los interiores, convirtiendo las mejoras de eficiencia energética en vías para una combustión rápida.

El diseño de rehabilitación estándar consistía en una capa de aislamiento nuevo sobre los techos originales de tejas de madera, separados por una cámara de aire ventilada. Esto evita la acumulación de humedad y preserva la madera subyacente en condiciones normales. Sin embargo, durante un incendio, la cámara actúa como un conducto abierto. El aire circulante en su interior acelera la combustión, permitiendo que las llamas avancen rápidamente y sin detección bajo la capa exterior. Como resultado, el fuego pudo saltar sin problemas entre edificios.

Iglesias señaló diferencias notables en el rendimiento del aislamiento. El poliestireno extruido (XPS) se enciende fácilmente y favorece la propagación; el poliisocianurato (PIR) resiste mejor, pero sigue siendo combustible como material orgánico; la lana de roca, al ser incombustible, actúa como un sólido cortafuegos. Estas distinciones, a menudo pasadas por alto en la planificación, resultan decisivas en las crisis.

Los fuertes vientos de aquel día suministraron oxígeno incesante, intensificaron las llamas y dispersaron brasas, lo que aceleró la transmisión a través de los techos e impidió los esfuerzos de extinción. Los bomberos se enfrentaron a obstáculos pronunciados para acceder a los fuegos ocultos, recurriendo frecuentemente a arrancar las cubiertas para atacar directamente.

Dichos diseños deben ajustarse a las normas de seguridad contra incendios de Andorra limitando la propagación y facilitando el acceso a los intervinientes, señaló Iglesias. El suceso pone de relieve prioridades en la construcción contemporánea: seleccionar materiales robustos, dividir los techos en secciones, tener en cuenta los tiempos de evacuación —«la regla de diseño fundamental es garantizar una salida segura antes de que las estructuras se vuelvan peligrosas»— e integrar la protección desde el principio. Muchas aproximaciones centradas en la eficiencia, advirtió, revelan fallos bajo presión.

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