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Tribunal de Andorra juzga a 5 en el caso de la Operació Lliri por contrabando y blanqueo

El juicio en el Tribunal Penal procesa la red de contrabando de un grupo de transportes de Lauredià que usaba compartimentos ocultos en vehículos para tabaco y blanqueaba beneficios con finanzas complejas.

Claves

  • Fiscalía pide 6,5 años de cárcel, 2,6 M€ multa y 1,9 M€ decomiso al principal acusado.
  • Cargos: contrabando con vehículos modificados, blanqueo, asociación ilícita.
  • Caso surge de investigación española en 2017 con detenciones en Andorra en 2018.
  • Conductor acusado alega coacción del padre y admite entregas pero niega rol mayor.

El Tribunal Penal de Andorra comenzó a juzgar este martes el caso de la Operació Lliri, en el que se procesa a cinco personas acusadas de dirigir una red de contrabando y blanqueo de capitales vinculada a un grupo empresarial de Lauredià dedicado al transporte de pasajeros y al comercio.

La fiscalía solicita seis años y seis meses de prisión para el principal sospechoso, además de una multa de 2,6 millones de euros y la confiscación de al menos 1,9 millones en bienes, lo que eleva el total de la petición económica a más de 4,5 millones de euros. Enfrenta cargos por contrabando continuado, blanqueo de capitales habitual, asociación ilícita, modificación de vehículos para crear compartimentos ocultos para el contrabando y manipulación reiterada de datos informáticos.

Los otros cuatro acusados se enfrentan principalmente a penas suspendidas y multas, evitando la cárcel en caso de condena. Uno de ellos será juzgado en rebeldía tras desaparecer en 2018.

Las actividades presuntas se remontan a 2017, a raíz de una operación policial española que motivó meses de vigilancia en Andorra. Las autoridades descubrieron una estructura organizada que utilizaba vehículos con dobles fondos para transportar tabaco, vigilancia fronteriza y movimientos financieros para ocultar beneficios. Las detenciones se produjeron en febrero de 2018.

Durante las declaraciones iniciales del martes, un acusado de 29 años descrito como conductor se distanció de una implicación voluntaria. Afirmó que actuó bajo amenazas y coacción de su padre, el presunto cabecilla, en un momento en que estaba desempleado y económicamente dependiente. El hombre dijo que recogía cajas de tabaco en tiendas y las entregaba en talleres de Santa Coloma y Escaldes, temiendo el desahucio o agresiones físicas si se negaba.

Admitió usar su propio coche o el de su padre para los desplazamientos y realizar llamadas relacionadas, pero negó cualquier papel en la compra, venta o conocimiento de los destinatarios finales del tabaco. Ahora tiene un empleo estable, ha roto lazos con su padre y afirma que aún sufre las repercusiones económicas del caso.

El juicio, que continuará hasta el jueves, incluirá declaraciones de los otros acusados, testigos y pruebas documentales.

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